En el llano de la vega del río, en el extremo oriental del paseo de la Alameda, se alza el antiguo convento de San Francisco, habitado hoy por religiosas ursulinas, importante muestra de los edificios conventuales de la ciudad.

Se trata de un conjunto, edificado en 1606, donado por Antonio de Salazar para una comunidad de monjes carmelitas. Unos años más tarde, en 1643, es ocupado por los frailes franciscanos, cuyo escudo aparece en varias partes de la fachada. La comunidad franciscana estuvo en el convento hasta la desamortización de 1835 y en 1837 el obispo Benavides ofrece el lugar a las religiosas ursulinas que hoy día tienen en él, convento, iglesia y colegio.

Es un bello conjunto, en cuyas fachadas destacan leyendas y blasones, junto a ventanas enrejadas. La iglesia es posterior, ya del siglo XVIII, de factura barroca con una fachada ondulada en la que encontramos el escudo franciscano y una imagen de la Purísima.