El conjunto urbano del barrio de San Roque se completa con el Palacio de Infantes, obra significativa del barroco seguntino, ejecutada por el maestro Bernasconi y situado al pie de la puerta de Campo de la Catedral, en el lugar denominado Callejón de Infantes.

El edificio estuvo destinado a la sede de la escolanía de los infantes de coro, que cantaban en las funciones de la Catedral. El monumento presenta una gran portada con un friso con diversas tallas y una imagen de san Felipe Neri, en una hornacina. Los balcones y las ventanas son similares a las de las casas del citado barrio de San Roque, y en el interior tiene un patio de excelentes proporciones. En la actualidad está ocupado por una comunidad de frailes Josefinos de Murialdo.