En la cuesta de la Calle Mayor, alineada con el resto de edificaciones, se nos muestra la fachada de este templo románico. Su mayor particularidad es que al ser una parroquia de un barrio de la parte alta de Sigüenza está incluida en una manzana de casas y sólo su fachada principal da a la Calle Mayor.

Esta iglesia, construida durante el pontificado del obispo Don Cerebruno (1156-1167), consta de una sola nave rectangular, dividida en seis tramos, y coro a los pies. Tiene a poniente su fachada y puerta de ingreso, y a levante su ábside y cabecera. El paso de los siglos y, sobre todo, la Guerra Civil de 1936 han hecho estragos en su interior y ahora se encuentra en fase de rehabilitación. La Iglesia formaba parte del Monasterio de las Clarisas que, en los años 40 abandonan este emplazamiento trasladándose a la Alameda. En la actualidad el antiguo convento es una residencia privada.

El viajero podrá contemplar la soberbia portada, semejante a la de la iglesia de San Vicente, aunque más trabajada, abocinada con siete arquivoltas de diferente y delicado trazado, sostenidas por capiteles con hojas de acanto sobre media docena de columnas. Sobre la puerta, en el tímpano, un medallón renacentista con el busto del Apostol Santiago; y, sobre el bloque de la portada, con restos de policromía, aparece el escudo de armas del obispo don Fadrique de Portugal, posible patrocinador de obras restauradoras, a comienzos del siglo XVI.