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En un pequeño cerro, en la vertiente sur de las sierras que separan las provincias de Guadalajara y Soria, se encuentra este pueblo, en cuyo término nace el río Henares entre cascadas escalonadas y escoltado por un pequeño robledal. Las gotas de lluvia son el origen primordial de este río, durante se cuelan por los poros de las rocas calizas aumentando y generando el caudal de este río que tanto ha creado y dejado a su paso a lo largo de decenas de miles de años y unos cientos de kilómetros.
La iglesia de San Miguel es un importante edificio de recia construcción en el que destaca su importante espadaña con tres campanas alineadas y rematada con adorno de bolones. Sobre el tejado de un anejo a la nave, en su fachada sur, se puede contemplar un reloj de sol vertical meridional. Está cincelado en una piedra singular, enmohecida por el paso de tiempo, en un estado de conservación aceptable. Una franja donde están alojados los números horarios, escritos en caracteres árabes discurre a lo largo de tres de los lados del reloj. Las líneas horarias, claramente visibles, van desde las 6 de la mañana a las 6 de la tarde.
En el lugar llamado “El Torreón” hubo un castro en la Edad del Hierro, también se han encontrado restos romanos o hispano-romanos, pues por allí pasaba al calzada romana de Mérida a Zaragoza. De sus construcciones destaca la iglesia parroquial, obra de sillería, y la ermita de la Virgen de Quintana, lugar donde se encontraron restos romanos, a donde acuden en romería numerosas personas de los pueblos vecinos.
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