LA RONDALLA SEGUNTINA

La Rondalla
Seguntina

La historia de la Rondalla seguntina es la de un batallón de hombres y mujeres, mayores, jóvenes y niños que se comprometieron con la música y con su pueblo, que dedicaron muchas de sus horas, sacrificando su tiempo libre, al ensayo de canciones y de bailes para que el público disfrutara aquí y allá”, explicaba José Cerezo, fallecido en 2018, y principal valedor de la música popular en la ciudad durante los últimos sesenta años y refundador de la Rondalla, en el prólogo del libro que a esta cuestión le dedicó el hombre del Renacimiento que es el doctor Javier Sanz Serrulla.  La Rondalla ha paseado a lo largo de sus más de 65 años de historia en su formación actual el nombre de Sigüenza por buena parte de España, e incluso allende nuestras fronteras, como en Saint Livrade Sur Lot, la ciudad francesa hermanada con la del Doncel. Sin embargo, los músicos locales se han sentido siempre particularmente a gusto anclados a las piedras venerables de la Plaza Mayor de Sigüenza.  Hay documentación escrita que atestigua la rondalla de guitarras y bandurrias dirigida por el reputado profesor Don Miguel Corrales Cerezo iba a realizar la diana floreada en la mañana del 17 de agosto del año 1897.

Después de un progresivo declive, fue en el año 1951 cuando Pepe Cerezo conforma con Pedro Pardillo, su amigo inseparable, la Rondalla Seguntina, que se echa a la calle en las navidades de aquel año con la intención noble de recaudar fondos para el Asilo de Ancianos de la ciudad.  Con el devenir de los tiempos la rondalla perdería fuelle, sobre todo en la década de los sesenta y comienzos de los setenta.  La afonía popular duró hasta 1978, cuando de nuevo Pepe Cerezo, siempre Cerezo, desempolvó partituras e instrumentos, y nuevamente ayudado por su amigo Pedro Pardillo recomponen las trazas de la ronda. 

La Rondalla de Sigüenza es una expresión más de la participación ciudadana seguntina en la vida cultural del municipio.