La Alameda, un jardín histórico, de olmos centenarios, que se ha convertido en el referente obligado de la ciudad. Un lugar de tertulia y paseo, un espacio lúdico donde celebrar las fiestas.

Fue mandada construir en el año 1804 por el Obispo Vejarano. Acotada por una barbacana o muro, en la puerta principal una placa recuerda su construcción, y a continuación cuatro esbeltas pirámides coronadas por enormes granadas, evocan la tierra natal del obispo. En el siglo XIX sus bancos fueron testigos de la presencia de importantes personalidades de la cultura: Emilia Pardo Bazán, José Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno y políticos como el Conde de Romanones, que celebró algún Consejo de Ministros en ella.

La Alameda conecta los principales monumentos religiosos de la ciudad, a modo de columna vertebral.